Nove Noel
«Mamed Casanova, el último bandolero»

En su retrato nada delata al asesino. Su rostro lo mismo puede ser el de un monje penitente que el de un hidalgo sombrío […]. Yo creo advertir en los ojos de este retrato más audacia que perversidad. Tiene el alma en ellos, el alma de los grandes capitanes, fiera, gallarda y de través, como los gavilanes de la espada. Desgraciadamente, ya quedan pocas almas así. ¿Será verdad que cuando se extinguen por completo, las razas agonizan?”
Ramón María del Valle-Inclán (“Las galas del difunto”)
Así describía Don Ramón María del Valle-Inclán -el escritor gallego más universal-, al bandolero y forajido Mamed Casanova (acuñado Toribio), nacido en 1882 en las Grañas del Sor de Mañón, y recordado cómo uno de los más célebres bandidos de España de siglo XX -y también uno de los últimos-. Inmortalizado por figuras de la literatura gallega como el propio Valle-Inclán, la condesa Emilia Pardo Bazán y Julio Camba, así como los principales periódicos de la época, su leyenda continúa al ser fuente de inspiración durante el siglo XXI, siendo destacables la novela de Hixinio Puentes sobre su vida y el cómic “El hijo de la furia”.
Al tiempo que la Guardia Civil batía el norte de las provincias de A Coruña y Lugo para darle caza, las hazañas de Toribio se convertían en coplas y romances muy populares por toda España. Después de 3 años de persecución y diversas fugas, el antihéroe acabó siendo apresado en noviembre de 1903 en la casa rectoral del Freixo en el Ayuntamiento de As Pontes. Entre las muchas versiones contadas sobre su detención se popularizó la traición a su amigo el cura de la parroquia para cobrar una importante recompensa (1.500 pesetas de la época).
La vida y obra de Mamed Casanova, así como la protección y las simpatías que generaba en aquel momento, no pueden comprenderse sin entender la soberbia de algunos de los emigrantes retornados de las Américas (indianos) y la miseria económica y la decadencia social que azotaba a España, inmersa en la pérdida de las últimas colonias de ultramar.
Hijo de madre soltera, pobre y labradora, fue ella quién lo libró de la muerte por garrote villa al suplicarle su indulto al rey Alfonso XIII en una visita del monarca a Santiago de Compostela.
El mural de As Pontes enPEZAS retrata a Mamed en una de sus primeras aventuras delictivas y de las más famosas. Todo comienza cuando un vecino adinerado regresa de la Habana y pocos días después de su llegada, fallece y es enterrado con un hermoso traje confeccionado en Cuba. Toribio se encaprichó con las ropas del difunto, y no tuvo reparos en desenterrar el cadáver y enfundarse las vestimentas del indiano para hacer acto de presencia en un baile. En el mural también se representa su urraca, un pájaro que según decían sus vecinos y vecinas, lo avisaba de la presencia de la Guardia Civil durante los tres años que vivió huyendo por los montes del norte de Galicia. Toribio aspiraba a no ser uno más en una época de pobreza e injusticia social, y a un precio muy alto, lo consiguió.
El encargado de dar vida en As Pontes enPEZAS a la historia de este personaje de nuestra comarca fue Nove Noel, uno de los muralistas gallegos más talentosos, nacido en la villa de Rianxo (A Coruña). Noel es comunicador audiovisual y técnico en ilustración. Desde el año 2008 se dedica a la imagen gráfica y a la pintura mural. Desde entonces trabajó en numerosos festivales en España, Portugal, Alemania y México.
La pieza de Nove Noel está en la Avenida de Ferrol, frente a Plaza del Carmen. Ver ubicación.
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